18.2.08


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PRESENTACIÓN

SIN NÚMERO es un proyecto independiente que surge a principios del 2006, el cual tiene como objetivos la promoción del trabajo de artistas emergentes y la realización de proyectos cuaratoriales de arte actual. Este proyecto no pretende una visibilidad centralizada en un territorio físico determinado, es una galería no comercial sin número, sin ubicaión espacial.
SIN NÚMERO fué inaugurado con la exposición de pintura y gráfica ACAMONCHISTÓRICO del artista visual y diseñador gráfico, Gerardo Yépiz [Acamonchi]. Junto a esta muestra, la artista visual Amor Muñoz, presentó en un project room su obra [amor porno] . Dicho evento fue realizado en el Edificio San Carlos - Bolívar 23, Centro Histórico.


6.12.06




1. Tine Fehr. Tillandsia. 2006


MUESTRA TRES65
14 de diciembre, 2006
Bolivar 36 &
Filomeno Mata 11.
CENTRO HISTÓRICO

Desde sus inicios en los primeros meses de 2006, el proyecto de promoción independiente SinNúmero destacó por su interés en congregar artistas emergentes provenientes de tres territorios medulares de la República Mexicana: la frontera norte, la frontera sur y la capital del país.

Impulsado por la artista Amor Muñoz, este proyecto sin dirección, sin lugar fijo y sin número, ha logrado integrar las creaciones con los espacios disponibles estableciendo diálogos que confirman la diversidad de identidades que conviven en el arte actual mexicano.

2. Alejandra Pérez Peña. Destello. Instalación. 2006

Para cerrar los 365 días de este año –Tres65-, SinNúmero presenta una colectiva de artistas de 26 a 36 años que se distingue por la pluralidad de los géneros y la particularidad de las poéticas personales de artistas provenientes de Chiapas, Tijuana, Ensenada y el Distrito Federal.

Al igual que en otras obras presentadas durante el 2006, la línea es el sustento del tijuanense Acamonchi y de la defeña Amor Muñoz. El primero con una propuesta gráfica que representa a la urbe a través de sus protagonistas objetuales –como el coche- y, la segunda, con un dibujo expandido realizado con bordados los cuales, ya sea en prendas íntimas femeninas o sobre telas, mantienen el interés por los imaginarios de las mujeres.

3. Amor Muñoz. Sin título.Pantaletas de niña bordadas. 2006.

El chiapaneco Nacho Chincoya continúa con esa pintura dibujística de textura rasposa que tan mustiamente transforma su “pepena” de imágenes populares en perversas representaciones pictóricas. Daniel Habif –D.F.- construye su lenguaje pictórico hurgando en sus bocetos infantiles y, el también defeño Gustavo Abascal, reflexiona sobre la vida a partir de enfoques puntuales de ciertos objetos y circunstancias realizados con depurado oficio.

En el contexto de la fotografía, la tijuanense Ingrid Hernández descontextualiza el sentido de los objetos ubicándolos como personajes. El espacio tridimensional es intervenido con referencias arquitectónicas por Mónica y Melisa Arreola –Tijuana- y, con evocaciones místicas por la nacida en el D.F., Alejandra Pérez.

4. Daniel Habif. Suplication. 2006.

Como invitada, la alemana Tine Fehr intervendrá, con imágenes de formas botánicas, muros interiores y exteriores logrando que su esencia urbana se altere con la esencia de lo natural.

Concebida como una reflexión sobre los avances creativos alcanzados en este año, la exposición descubre que el arte no es una carrera de cambios bruscos. Es un quehacer cotidiano que permite definir y madurar cada propuesta.

Blanca González Rosas




DIARIO MONITOR,
15 DICIEMBRE, 2006
CULTURA.





13.6.06

ESPACIOS ALTERNATIVOS EN EL DESAMPARO LEGAL

DIARIO EL UNIVERSAL
Miguel Angel Ceballos
El Universal
Lunes 24 de julio de 2006





En 1996, la artista plástica Rigel Herrera abrió una galería alternativa para jóvenes talentos en el arte a la que llamó La Masmédula. Después de nueve años cerró sus puertas por falta de recursos. Sin embargo, podría considerarse como un caso muy exitoso, ya que hay una larga lista de proyectos de este tipo que más tardan en abrir que en cerrar. Y es que, como señala la crítica Mónica Mayer, "hacer sobrevivir en México espacio para los artistas es casi una misión imposible".
Uno de los principales problemas que deben enfrentar estos lugares dedicados a la difusión del arte es que la Ley para el Funcionamiento de Establecimientos Mercantiles del Distrito Federal (publicada el 28 de febrero de 2002) no los contempla como tales y los compara con salones de fiestas, restaurantes, establecimientos de hospedaje, salas de cine, teatros y auditorios. Es decir, los cataloga como espacios lucrativos, y por tanto exige el mismo pago de impuestos y trámites.
Pero nada más alejado de la realidad. La Masmédula nunca cobró a algún artista por exhibir en el pequeño sitio que se ubicaba en el antiguo edificio Vizcaya, sobre Bucareli. Este tipo de galerías tampoco cobra comisión a los artistas cuando se llega a vender una de las obras y su única forma de subsistencia es a través de las donaciones que puedan hacer los propios artistas, los patrocinadores y el bolsillo del fundador de la galería.

A principios de este año la joven artista visual Amor Muñoz inició un sistema novedoso para promover el arte. "Cuando eres artista joven es dificil colocarte en una galería, además de que existen pocas opciones para el arte emergente en México. Lo que hace Sin Número, Proyectos de Arte Emergente, es pedir el apoyo de inmobiliarias que estén vendiendo o rentando espacios en el Centro Histórico para que presten sus espacios, durante un corto tiempo, y se realicen proyectos de arte actual.
"La galería no cobra comisiones a los artistas e invitamos a algunos comercios del Centro Histórico para que patrocinen. Así, logramos promocionar el trabajo de artistas jóvenes, los espacios en renta y los productos que ofrecen los patrocinadores. Sí necesitamos apoyo, un proyecto totalmente independiente hoy día es difícil que subsista", dice Amor Muñoz.

Cuando a todo lo anterior se añade que las becas del Fonca que existen para apoyar a este tipo de espacios creados por los artistas no duran más de un año, lo más probable, asegura Mónica Mayer, es que la mayor parte de las galerías de autor y los espacios alternativos terminarán cerrando. Así lo cuenta en su más reciente libro, Escandalario. Los artistas y la distribución del arte.
Una de las promesas de campaña del nuevo jefe de Gobierno electo del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, fue la de revisar la Ley para el Funcionamiento de Establecimientos Mercantiles, para incluir el término Centro Cultural y otorgarle apoyos. Los artistas desean que se cumpla la promesa.






1.6.06




OUTSIDE [INSIDE]

El jueves 22 de junio SIN NÚMERO inauguró un segundo proyecto en el edificio San Carlos - Bolívar 23- del Centro Histórico. Se trató de una muestra colectiva interdisciplinaria, en la que se reunieron trabajos en video, fotografía, pintura, dibujo y escultura. Los artistas que formaron parte de este proyecto son: Gustavo Abascal, Dulce Chacón, Nacho Chincoya, Tine Fehr, Diana González, Edith Pons, Amor Muñoz y Gerardo Yépiz (Acamonchi).

Outside [inside] son dos términos que se definen así mismos, es imposible que exista el uno sin el otro. Ser o estar en el adentro o el afuera desnuda la presencia de la vida, del movimiento, de un tiempo en el cual el sujeto determinante se desenvuelve con libertad. Todo empieza cuando abrimos la puerta para dar un paseo. Diría Bachelard:“¡La puerta! La puerta es todo un cosmos de lo entreabierto!”
En este rectángulo estándar comienzan a tejerse las relaciones entre lo interno y externo, las idas y venidas a los paisajes, a los deseos, a los delirios, miedos y tentaciones.
La vida comienza en el cuerpo materno en donde los fluidos constantes protegen y regulan la delicadeza del embrión, espacio oscuro, acuoso, tibio, tal vez como el espacio que intentamos reconstruir en nuestra habitación, en nuestra cama. La sensación apretada del espacio cerrado representa probablemente el deseado retorno a la protección máxima del útero, en donde no hay imágenes, no hay recuerdos, no hay hambre, sólo el ser en crecimiento.
Cuando el espacio queda sumamente reducido una contracción nos expulsa a través de un orificio. Paradójicamente accedemos al mundo siendo escupidos. Una vez aquí el transito infinito de puertas no se interrumpe más.
A veces entramos otras salimos, cruzamos una infinidad de sitios. Empezando por nuestras casas con áreas cerradas, divididas, plagadas de detalles y recuerdos. Interiores que permiten encubrirnos. “Cuando hemos dado algunos pasos en la vida, conocemos la secreta influencia ejercida por los lugares sobre la disposición del alma. ¿Quién no se ha hallado en instantes difíciles en los que ha visto no sé qué garantías de esperanza en las cosas que le rodean? Dichoso o miserable, el hombre comunica una particular fisonomía a los objetos con los que convive; los escucha y los consulta, a tal punto es naturalmente supersticioso”.
Pero al salir de casa y completar el circulo incansable de entradas y salidas ¿Cómo se articula el exterior con esta pudorosa subjetividad de lo entrañable?
En ambos casos la imaginación juega un papel indiscutible en las representaciones, aumentando los valores de la realidad al punto de su transfiguración. Las escalas se dislocan de la proporción humana, por un lado la reproducción de paisajes y escenarios gigantescos forman parte no sólo de las representaciones en los cuentos de hadas, sino que en las ciudades contemporáneas las infraestructuras de los centros comerciales, los rascacielos, los autoservicios se disfrazan de luces, espacios amplios y formas orgánicas que complacen con seguridad y confort al transeúnte. Pero un paisaje urbano más underground como lo sería el centro de la ciudad de México conserva en su atmósfera el cochambre y las arrugas de la entropía. En el cual las imágenes se atropellan entre si irrumpiendo la asepsia fantástica de lo in.
Por el otro lado está la reducción del espacio, la búsqueda por mantener en alguna parte de nuestro ser ese nexo con la infancia. En este sentido estalla la necesidad de desafiar a las monstruosas ciudades, destapando pequeños recintos que tienen la suerte de convertirse en micro mundos, con sus propias escalas y valores. Así las representaciones de espacios mínimos adquieren el poder de la rebelión, su fuerza está determinada no en su grandeza, ni en la posibilidad de tocar el cielo, sino en la proximidad poética de lo sutil.
Así las imágenes de pequeñeces, recovecos, close-ups consienten el valor que tiene lo minúsculo: “el mundo es mi imaginación” Poseo el mundo tanto más cuanta mayor habilidad tenga para miniaturizarlo. La condensación del espacio permite aproximar la atención en particularidades apenas descubiertas.
Rescatando el dicho popular de “poquito por que es bendito” el cual nos hace creer que dentro de una gota de agua está lo necesario para que se de la vida, las esferas de cristal emulan metafóricamente esta verdad que por algún tiempo el pensamiento científico sostuvo. Pero de la miniatura a la fantasía hay pocos pies. Y como muestra tenemos a pulgarcito. ¿A que voy con todo esto?
Cada espacio está impregnado de sentidos y formas: sea interno, externo, físico o mental está plagado. Es en las representaciones en donde la imaginación trasciende reordenando los elementos para poder liberar las fantasías oníricas. No basta con tener la realidad tal cual y entender su conformación espacial del adentro y del afuera. Es preciso sucumbir lo palpable y directo de los paisajes reales a través de representaciones que cada vez son más ficticias. Cuando una imagen es nueva el mundo es nuevo.
En la literatura y en el cine de fantasía o bien en la televisión, las configuraciones espaciales de las caricaturas se alejan por mucho de los paisajes románticos o realistas creando mundos subalternos que suplican ser vividos no en su poder expresivo sino como coyunturas de vida. Las formas representadas se emancipan de la verdad humana, desterrando a la lógica racionalidad de lo que debe ser. Tal vez eso haga posible que las plantas se vuelvan gigantes en relación al personaje onírico, o que los edificios se estiren como elásticos, o que el sol con cara sea más color que luz.
El sueño es una puerta al universo fantástico y tal vez el sueño sea también el retorno o el puente a nuestro último transitar en el mundo, sea el Outside [inside] al más allá.
Es así como este conjunto de obras deja abiertas posibilidades para seguir con el diálogo, la interpretación o bien alguna reflexión para construir una visión contemporánea del Outside [inside].

Diana María González



29.5.06

EL DINAMISMO DEL MERCADO DEL ARTE

REVISTA PROCESO
23 de abril de 2006
Arte
Blanca González Rosas






..."Acamonchi- Gerardo Yépiz-, uno de los creadores más interesantes de este tipo de poéticas urbanas relacionadas con las estéticas de los patinetos y los punk, inaugura con una idividual el proyecto de promoción emergente de la pintora Amor Muñoz. Denominado SIN NÚMERO y consistente en la organización de esposiciones emplazadas a manera de projects rooms en espacios diferentes del Centro Histórico, la artista le apuesta en esta ocasión a una exposición de gráfica y pintura en el Edificio San Carlos -Bolívar 23- que, con obras de distintos formatos de Acamonchi, se inaugurará el próximo viernes 28.
En Conclusión, aun cuando es imposible opinar sobre las exposiciones mencionadas sin haberlas visitado, es evidente que MACO, sin proponérselo, ha detonado una congregación de actividades capaces de dinamizar el ambiente y el escenario de las artes visuales en la Ciudad de México." [Blanca González Rosas]



ACAMONCHISTÓRICO


La obra de Gerardo Yépiz [Acamonchi] sintetiza una multitud de estilos e influencias que desfilan por las corrientes underground como el Arte Postal, el graffiti, el punk, las patinetas, la música electrónica; todo esto permeado por aspectos generales de la vida en la frontera noroeste entre México y Estados Unidos. Acamonchi es el trabajo de una personalidad hiperactiva, cáustica, obsesionada con producir.

Su trabajo en las series ¨Desconstrucción Urbana¨, Desinformación”, “Guerras de información, representa una brutal saturación de elementos gráficos, fragmentos de información diseminados en capas aplicados vía aerosol e impresos serigraficamente sobre largos paneles de madera, cartón o comúnmente aplicados a papel industrial para recubrimiento de pisos del tamaño de una puerta. En estas caóticas series Acamonchi siempre encuentra un punto de tregua que permite al espectador hacer una pausa ante brutal intensidad de la vida moderna.

De manera ambigua y espontánea, Acamonchi rompe constantemente con los parámetros entre la plástica y el diseño grafico, ofreciéndonos trabajos que funcionan no solo como instalaciones efímeras urbanas, sino que también encuentran una salida certera en importantes proyectos comerciales.
Acamonchi hace ocasional referencia a sus piezas como ensayos de color, ejercicios de repetición y de composición, en los cuales materiales encontrados, inclusive de deshecho, reciben una segunda oportunidad al ser rescatados del olvido, del basurero y llevados a una sala de exposición.
Acamonchistórico es el segundo Ataque individual a la ciudad de México en el 2006, Junto con su aliada Amor Muñoz.





AMOR PORNO, PROJECT ROOM



En este project room se reúnen algunos trabajos [pintura y arte objeto] de AM de las series “Amor Porno” y “Amor Agrio y Dulce”. Las piezas expuestas comparten, en su simbología, aspectos de una visión de la pornografía, el amor, el erotismo y algunos sentimientos derivados de esto, como la pasión y los celos. La exteriorización del acto privado, el voyeurismo asociado con averiguar que pasa detrás de las puertas cerradas, de las intimidades que pueden ser parte de la vida diaria, pero que no se mencionan. El morbo detrás de espiar lo grotesco, lo oculto y lo secreto.
El arte objeto ejerce la fascinación de lo que se vuelve ajeno sin dejar de ser familiar; de lo cotidiano vuelto extraño, de la misma manera en que los seres amados cuando se encuentran en un hospital dejan de ser lo que conocimos, sin cesar de ser ellos mismos. El arte objeto [el arte de los objetos] descontextualiza sin cambiar.
Mi fascinación con los zapatos [porno] eróticos de Amor Muñoz nació con el conocimiento de que pertene[cen]cieron a prostitu[pu]tas reales. Que sus tacones se gastaron de taconear y sus talones de talonear, y que fueron quitados y puestos cada vez que la dueña ejercí[tab]a lo que ejercía, [a menos, claro, que se los dejara por solicitud del cliente y el zapato fuera objeto de fetiche antes de que Amor lo hiciera objeto de arte]. Amor entonces, a partir de [y en] esos zapatos callejeros [de callejera], plasmó su propia identidad porno, del erotismo que se vende: De la misma manera en que el sexo se vuelve prostitución al venderse, el erotismo es porno cuando se compra.
Así, en ese trasiego de dineros, intenciones, suelas [soles and souls] e intercambio de humores, pasiones, colores, texturas y fluidos corporales, en el arte objeto [arte zapato, arte lo que uso, arte lo que taloneo y vendo] de Amor Muñoz, la dueña original de los zapatos los trasudó con su pornoerotismo y Amor los contagió del suyo, para que quien los contempla añada el propio y complete el ménage a trois insospechado, del que la diosa callejera original participa cada vez y sin saberlo…